El término therian se ha convertido en la tendencia más viral del momento en México y América Latina. Se trata de personas (principalmente adolescentes y jóvenes) que aseguran tener una conexión espiritual, psicológica o identitaria profunda con un animal no humano. Se desplazan en cuatro patas, usan máscaras o accesorios de orejas y colas, ladran, maúllan o imitan comportamientos animales, y comparten videos en TikTok, Instagram y YouTube.
El fenómeno, que tiene raíces en foros de internet de los años 90, explotó recientemente gracias a videos virales de concentraciones en plazas públicas de Argentina, Uruguay y ahora México (convocatorias en CDMX, León, Guanajuato y Pachuca). Genera división: para algunos es una forma legítima de expresión identitaria; para otros, una moda peligrosa o ridícula que provoca burlas, memes y rechazo social.
Un caso que disparó aún más la viralidad ocurrió en Coatzacoalcos, Veracruz: un joven therian (caracterizado como perro) levantó la pierna simulando orinar contra la pared de un negocio. La dueña, una abuelita, reaccionó arrojándole un cubetazo de agua para ahuyentarlo. El video se hizo masivo, con miles de reacciones de apoyo a la señora y críticas al joven.
Esto ha abierto debates sobre tolerancia, límites en espacios públicos, salud mental y si es identidad o simple provocación. Marcas y cuentas de humor se han sumado con memes.
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