Dormir acompañado de tu pareja se asocia con un descanso de mejor calidad, menos insomnio y menos estrés, según varios estudios. Pero el beneficio no es automático: depende de cómo esté la relación y de qué tan bien duerma cada uno.
Aquí te explicamos qué dice la ciencia, por qué podría pasar y cuándo compartir la cama puede salir al revés.
¿Qué pasa en el cuerpo cuando duermes acompañado?
Un estudio de investigadores en Alemania, publicado en la revista Frontiers in Psychiatry, midió el sueño de 12 parejas jóvenes y sanas en un laboratorio. Cada persona durmió una temporada junto a su pareja y otra por separado, con sensores que registran la actividad del cerebro.
Al dormir juntos, tuvieron alrededor de 10% más de sueño REM, y esa fase fue menos interrumpida. El REM es la etapa en la que tienes los sueños más vívidos y se relaciona con regular las emociones, consolidar la memoria y la creatividad. Además, el sueño de ambos se sincronizó.
El efecto fue más notorio en quienes tenían menos apoyo social, es decir, menos personas cercanas en quienes apoyarse.
Menos insomnio, menos fatiga y menos estrés
Un estudio de la Universidad de Arizona, publicado en la revista Sleep en 2022, encuestó a adultos sobre cómo y con quién dormían. Quienes compartían cama con su pareja la mayoría de las noches reportaron menos insomnio, menos cansancio y menos riesgo de apnea del sueño, que es cuando la respiración se detiene varias veces durante la noche. También decían quedarse dormidos más rápido.
Estas personas también reportaron menos depresión, ansiedad y estrés. En cambio, quienes dormían con un hijo la mayoría de las noches reportaron más insomnio, estrés y riesgo de apnea.
Dos personas, un mismo ritmo
Investigadores de la Universidad de Pittsburgh dieron seguimiento a 46 parejas con un dispositivo de muñeca que mide cuándo duermes y cuándo estás despierto. Las parejas que compartían cama estaban dormidas o despiertas al mismo tiempo cerca de 75% del tiempo, y dormían más sincronizadas cuando la relación era más satisfactoria.
Otro estudio de esa universidad con 360 mujeres de mediana edad encontró que quienes llevaban una relación estable se dormían más rápido y despertaban menos que las solteras. Las que perdieron a su pareja durante el seguimiento fueron las que peor durmieron.
¿Por qué podría pasar?
Todavía no se sabe con certeza. Los especialistas plantean varias explicaciones:
Seguridad: sentirte acompañado puede ayudar al cuerpo a relajarse y bajar la guardia, algo que favorece un sueño más estable.
Rutinas: quienes viven en pareja suelen tener horarios más regulares para acostarse y levantarse.
Hormonas: se cree que la cercanía puede reducir el cortisol, la hormona del estrés, y aumentar la oxitocina, ligada al apego. Esta idea aún necesita más investigación.
No todo son ventajas
Compartir la cama también tiene costos. Las parejas se mueven más, hay ronquidos, diferencias de temperatura y horarios que no coinciden. De hecho, en la investigación de Pittsburgh las noches juntos tendían a ser más inquietas que las noches a solas.
La investigadora Wendy Troxel, de esa universidad, explicó que los beneficios psicológicos de la cercanía parecen pesar más que el costo físico de moverse. Aun así, no es una regla para todos. Una relación con conflictos puede empeorar el sueño, con más despertares y menos tiempo en las fases más reparadoras.
También hay que tomar los estudios con cuidado. Algunos son pequeños, como el de las 12 parejas, y otros son observacionales: encuentran relaciones, pero no pueden probar que dormir acompañado sea la causa. Es posible que quienes tienen una relación estable duerman mejor por otros motivos. Y dormir solo no te impide tener un buen REM.
¿Y si duermen mejor separados?
Algunas parejas eligen dormir en camas o cuartos distintos, lo que se conoce popularmente como «divorcio del sueño». Los especialistas aclaran que no tiene por qué ser algo negativo y que nadie debería sentirse culpable si necesita descansar. Dormir lo suficiente importa más que dónde se haga.
Si el motivo son los ronquidos, conviene consultarlo con un médico, porque pueden ser señal de apnea del sueño.
Cómo dormir mejor en pareja
Procuren horarios parecidos para acostarse y levantarse. Si uno es noctámbulo, pueden irse a la cama juntos un rato y que luego cada quien haga su rutina.
Elijan una cama amplia y cobijas separadas si tienen preferencias distintas de temperatura.
Hablen de los ronquidos y los ruidos, sin reproches. Los tapones para los oídos pueden ayudar.
Aprovechen el rato antes de dormir para platicar y desconectarse, sin pantallas.
Lo más importante es que ambos duerman de siete a nueve horas y se levanten descansados. Si compartir la cama lo logra, qué bueno; si no, descansar por separado también es una forma de cuidarse y de cuidar la relación.
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