Arlington, Texas— Incluso antes de que los Vaqueros de Dallas perdieran ante un equipo que no conocía la victoria –y cuyo mariscal de campo era un novato no seleccionado en el Draft que apenas disputaba su segundo partido como titular–, el entrenador Brian Schottenheimer había señalado que la defensa debía dejar de permitir tanta eficiencia a los mariscales de campo rivales.
Decir que el problema persiste es, probablemente, quedarse corto.
Tras regresar a Florida con una victoria de 24-16, Jalon Daniels y los Bucaneros de Tampa Bay dejaron tras de sí a un equipo que igualó una marca negativa histórica: los Vaqueros son apenas el segundo conjunto en la historia de la NFL que permite a cada uno de sus primeros cinco rivales completar al menos el 70% de sus pases sin sufrir ninguna intercepción, uniéndose así a los Raiders de Oakland de 2012, según datos de Sportradar.
Los Vaqueros renovaron su plantilla defensiva e intentaron revitalizar una unidad moribunda apostando por la energía de Christian Parker, un coordinador defensivo de 34 años que asumía el cargo por primera vez. Matt Eberflus había sido despedido tras una sola temporada, en la que una de las peores defensas de la NFL –y una de las peores en la historia del club– terminó con apenas seis intercepciones, la cifra más baja jamás registrada por la franquicia.
Ahora, Dallas es el único equipo de la NFL que no ha logrado ninguna intercepción en lo que va de temporada y ocupa el último lugar de la Liga en defensa contra el juego terrestre.
“En mi opinión, seguimos exactamente donde empezamos en lo que respecta a nuestra defensa”, declaró el propietario y gerente general Jerry Jones.
Los Vaqueros (2-3), que cuentan con un breve descanso antes de jugar en Green Bay el 18 de octubre, no pudieron contar con una de las piezas que habían incorporado para intentar arreglar la defensa. El esquinero Joey Porter Jr. fue baja de última hora por enfermedad, tras haber debutado con Dallas el domingo anterior, apenas tres días después de unirse al equipo mediante un traspaso con Pittsburgh.
Su ofensiva, habitualmente muy potente, se quedó estancada entre la serie inicial de 70 yardas que culminó en touchdown –dirigida por Dak Prescott– y una ofensiva de 99 yardas en el último cuarto que mantuvo a Dallas con opciones en el partido.
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