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Detectan dos formas opuestas de conectividad cerebral en el autismo

Un equipo internacional de científicos identificó dos patrones biológicos distintos relacionados con el autismo mediante el análisis de imágenes cerebrales, modelos animales y datos genéticos. El hallazgo aporta nuevas pistas para entender por qué las características del espectro pueden manifestarse de formas tan diferentes entre una persona y otra.

Los investigadores estudiaron la conectividad funcional del cerebro, es decir, cómo se comunican distintas regiones entre sí. Primero analizaron 20 modelos de ratón asociados con diferentes factores vinculados al autismo y luego buscaron patrones similares en resonancias magnéticas de 940 niños y jóvenes autistas y más de mil personas neurotípicas.

Dos patrones cerebrales opuestos

El primer subtipo presentó hipoconectividad, una comunicación reducida entre algunas redes cerebrales. Los análisis vincularon este patrón con alteraciones en procesos sinápticos, responsables de que las neuronas transmitan señales.

El segundo mostró hiperconectividad, con una comunicación más intensa de lo habitual entre determinados sistemas. En este grupo, los científicos encontraron una mayor relación con genes y procesos del sistema inmunitario, incluidas rutas de señalización de citocinas y respuesta inmunitaria innata.

Ambos patrones también difirieron en las redes involucradas. La hipoconectividad se relacionó con regiones asociadas al lenguaje, el movimiento ocular y algunos procesos cognitivos. La hiperconectividad apareció en sistemas vinculados con funciones sensoriales, motoras, emocionales y de control de impulsos.

Implicaciones y limitaciones

Los participantes con hiperconectividad registraron puntuaciones moderadamente mayores en algunas evaluaciones estandarizadas de características del autismo. Sin embargo, las diferencias fueron limitadas y los investigadores advirtieron que una resonancia cerebral todavía no puede usarse para asignar a una persona a un tratamiento específico.

Los dos patrones representaron aproximadamente una cuarta parte de las personas autistas analizadas. Esto significa que no explican toda la diversidad del espectro ni permiten dividir el autismo únicamente en dos grupos. Es probable que existan otros subtipos biológicos que aún no pueden distinguirse con los datos y técnicas disponibles.

El avance podría servir en el futuro para seleccionar mejor a los participantes de estudios clínicos y diseñar intervenciones dirigidas a mecanismos concretos, en lugar de aplicar una misma estrategia a personas con biologías diferentes. No obstante, los autores subrayaron que el objetivo inmediato del estudio es comprender mejor el cerebro, no modificar los diagnósticos ni ofrecer nuevos tratamientos.

La investigación refuerza la idea de que el autismo no responde a una sola causa ni se desarrolla igual en todas las personas. Más que una revolución clínica inmediata, el hallazgo proporciona un mapa inicial para avanzar hacia apoyos y estudios más personalizados, considerando siempre las necesidades, capacidades y experiencias particulares de cada persona.


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