La FIFA ha mercantilizado cada espacio posible del Mundial 2026, incluso las ruedas de prensa previo a la final de mañana entre Argentina y España.
Lionel Messi, la gran estrella tanto de este duelo como del torneo, fue recibido para una conferencia por un grupo de aficionados que coreó su nombre y que tuvo acceso al evento tras pagar 80 dólares (mil 400 pesos).
El ariete apenas hizo mención de su rivalidad en el campo con el español Lamine Yamal, en lo que puede significar un relevo generacional de referentes del futbol internacional. “España no es sólo Lamine.
Tiene grandísimos jugadores y un gran juego. Nosotros tenemos nuestras armas”, afirmó Messi ante los seguidores en el Fanatics Fest de Nueva York, un evento que por primera vez se realizó en un Mundial tras una colaboración entre la FIFA y la empresa estadunidense Fanatics.
“Lamine es un grandísimo jugador, un referente mundial. Con 19 años, tiene toda la carrera por delante, y una gran oportunidad de conseguir algo histórico. Nosotros intentaremos dar el máximo para que no sea esta vez. Le deseo lo mejor”, agregó el argentino.
La Pulga participó junto al portero Emiliano Martínez y el entrenador de Argentina, Lionel Scaloni, en la conferencia que fue moderada por famosos deportistas como Tom Brady, Novak Djokovic, Kevin Durant y Rio Ferdinand.
La leyenda de la NFL le preguntó a Messi por la famosa foto de él con un Lamine bebé en una bañera, una coincidencia del pasado que retoma fuerza de cara la final entre ambos.
“Lo de esa foto es una locura, porque es la vida. Yo me hice una foto cuando él era bebé, y que hoy estemos los dos disputando una Copa del Mundo, es una locura”, apuntó.
Messi robó así, de nueva cuenta, todos los reflectores. Mientras el ariete habló con los aficionados y estrellas deportivas, el técnico Scaloni y Dibu Martínez respondieron las preguntas de los medios de comunicación en otra sala.
“España es una gran selección, me preocupa todo de ella”, reconoció Scaloni, quien también mostró confianza en el propio Messi, quien ha resuelto varios de los partidos con un fino toque al balón que aún conserva a sus 39 años. “Ha hecho algo increíble”, indicó.
Argentina pretende celebrar un bicampeonato para sumar su cuarta estrella del orbe. Si bien Messi ha brillado en las canchas, la Albiceleste también se ha visto salpicada por un supuesto favoritismo por parte de la FIFA.
Sin embargo, Luis de la Fuente, técnico de España y viejo conocido de Scaloni, prefirió omitir críticas en contra de la Albiceleste y sólo se enfocó en la oportunidad de darle a su país un segundo título, sobre todo después de que Yamal se recuperó de una molestia.
“Respeto las opiniones de todo el mundo. Tengo una admiración por una selección que viene de ser campeona del mundo y de América y dirigidos por un amigo mío”, dijo. “Que gane la brillantez a cualquier circunstancia. Los árbitros están para ayudar y que cuiden del espectáculo”, aseveró.
Los ganadores de la final recibirán anillos de campeón, además del trofeo y las medallas de oro, una novedad que la FIFA retoma de las ceremonias de premiación de la NFL, la liga deportiva más mediática de Estados Unidos.
Como el estilo estadunidense dicta, la final tendrá un medio tiempo de más de 15 minutos debido a los preparativos para el primer espectáculo musical en el descanso del partido, informaron a Reuters fuentes de las cadenas de televisión.
El partido que nadie quiere
Mientras en Nueva York todo era una fiesta de pelear por la Copa del Mundo, en Miami el ánimo era contrastante. Francia e Inglaterra se preparaban para el partido de hoy por el tercer lugar del torneo, un puesto de élite pero que no satisface sus aspiraciones.
“Es menos importante que la final. Inglaterra no quiere jugarlo y nosotros tampoco, pero aquí estamos”, señaló Didier Deschamps, estratega de Francia, plantel que arrancó como favorito y ahora firmará una de sus actuaciones menos destacadas en años recientes después de coronarse en Rusia 2018 y ser subcampeón en Qatar 2022.
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