Los medicamentos utilizados para perder peso, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, podrían tener un efecto adicional: reducir los deseos de consumir alcohol. Así lo sugieren investigaciones recientes y los testimonios de algunas personas que utilizan estos tratamientos.
Estos fármacos contienen semaglutida o tirzepatida, sustancias que imitan la acción de la hormona GLP-1. Su función principal es disminuir el apetito y aumentar la sensación de saciedad, pero los científicos investigan si también pueden modificar los mecanismos de recompensa del cerebro relacionados con sustancias como el alcohol y la nicotina.
Un estudio publicado en 2025 por Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, encontró que personas con trastorno por consumo de alcohol reportaron menos deseos de beber mientras utilizaban Ozempic. Otra investigación de la Universidad de Colorado Anschutz halló indicios de que los medicamentos GLP-1 en pastillas podrían disminuir los días de consumo excesivo entre personas con problemas de alcohol de leves a moderados.
Los efectos, sin embargo, no son iguales para todos. Algunas personas aseguran haber perdido el interés por beber, mientras que otras experimentan náuseas, reflujo, malestar o una menor tolerancia al alcohol. También hay usuarios que no perciben ningún cambio.
Además de los posibles efectos sobre el consumo de alcohol, beber menos puede favorecer los objetivos de pérdida de peso, debido a que las bebidas alcohólicas aportan una cantidad considerable de calorías. No obstante, el British National Formulary no establece actualmente una recomendación formal para que quienes utilizan estos medicamentos abandonen el alcohol.
Los especialistas advierten que todavía es necesario realizar estudios más amplios y prolongados antes de determinar si los medicamentos GLP-1 podrían convertirse en un tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol. También deben analizarse sus posibles efectos secundarios y la seguridad de utilizarlos en personas que no tienen obesidad o diabetes.
Por ahora, la evidencia es prometedora, pero insuficiente para considerar estos medicamentos como una terapia aprobada contra la adicción al alcohol.
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